El embrague es una de las partes más importantes de un vehículo. Su objetivo principal es conectar el volante al cigüeñal que gira a diversas velocidades; es un separador entre el motor y las ruedas del coche. Debemos tener claro que el embrague no es una sola pieza, sino un conjunto de ellas compuesto por un disco de fricción, collarín de empuje, volante motor, plato de presión, carcasa y los mecanismos de accionamiento.

El embrague es uno de los componentes de un vehículo que experimenta mayor estrés y también es el que tiene mayor degradación a lo largo de su vida útil. Es esencial conocer la forma y el funcionamiento del embrague para evitar que sufra malos usos y poder alargar así su duración.

Reparar el embrague de tu coche implica un elevado coste en cuanto a las piezas y la mano de obra, ya que se necesitan profesionales expertos para que efectúen una buena reparación.

¿Cuándo hay que cambiar el embrague?

Como ocurre con otras piezas de un coche, la vida útil del embrague no se determina por el kilometraje. Las variables que dictan la duración en buen estado de la pieza son: el estilo de conducción y el tipo de ruta. Por lo general, un embrague en un coche moderno está fabricado para durar lo equivalente al uso correcto que se le dé. Podría permanecer, probablemente, cientos de miles de kilómetros.

Es decir, el embrague lo cambiamos cuando notamos que no funciona correctamente. Dos factores importantes que afectan a su vida útil son:

El estilo de conducción es una variable que determina el desgaste del embrague, por ejemplo, si un conductor tiene la costumbre de conducir tirando o cambiando del embrague sin que esté plenamente levantado, el desgaste será increíblemente mayor. O si tiene el hábito de dejar el pie izquierdo apoyado en el pedal, el daño será mucho peor.

El tipo de ruta se refiere a las características del camino por el que transita el vehículo, por ejemplo, si va periódicamente a la ciudad donde efectúa numerosas paradas entre semáforos, expondrá al embrague a más estrés a causa de los constantes cambios de marcha.

Señales que indican que debemos cambiar el embrague

Existen algunas señales que indican cuándo es el momento de cambiar el embrague:

  1. Cuando el disco del embrague se desgasta, escuchamos que rasca cada vez que metemos una marcha.
  2. Cuando al momento de adelantar o tomar una subida, aceleramos y el motor se revoluciona pero no aumenta la velocidad.
  3. Cuando al cambiar de una marcha a otra, no lo hace de forma suave y notamos dificultad para que entren las marchas.
  4. Cuando tiene un kilometraje de 150.000 kilómetros, que es una cifra orientativa.

 

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